Cómo reforzar un forjado de madera antiguo

Cómo reforzar un forjado de madera antiguo

¿Sabías que solo con un poco de conocimiento y de habilidad puedes reforzar un forjado de madera antiguo? Los forjados son un punto crítico en cualquier edificio, sobre todo en esos que son antiguos. Generalmente, la humedad y las termitas son sus agentes degradantes más importantes, pues terminan pudriéndolos y es entonces necesario aplicar un refuerzo. Sin embargo, este trabajo es menos complicado de lo que la gente piensa. 

Existen varios métodos para reforzar un forjado de madera antiguo, pero elegir uno que sea correcto dependerá de las circunstancias de tu caso en específico. En caso de que los daños sean importantes y estén generalizados por todo el forjado, puede que sea necesario la sustitución completa de este. Por esta razón, antes de cualquier cosa, es fundamental hacer una inspección del forjado. 

A continuación en este artículo te enseñamos cómo reforzar un forjado de madera antiguo paso a paso. 

¿Por qué reforzar una forjado de madera antiguo? 

Ya sea por la proliferación de termitas, la sobrecarga de peso o por la pudrición que causa la humedad, los forjados se degradan con el tiempo. Esto hace que la estructura de nuestro edificio o vivienda esté en peligro y es necesario hacer una rehabilitación para mejorar dicha estructura. 

El refuerzo de forjados también se hace en ocasiones en edificios con excesiva deformación de este, para cumplir con las normativas sobre capacidad portante. En otros casos, se lleva a cabo cuando un edificio pasa de ser de tipo vivienda a convertirse en uno comercial. 

Pero, ¿cómo se logra un refuerzo de forjado correcto? La respuesta es simple: está correcto cuando la nueva estructura (el refuerzo) y la antigua (el forjado cumplen con su función conjuntamente. Es decir, cuando la nueva estructura es capaz de resistir la carga que la antigua no puede. 

¿Cómo reforzar un forjado de madera antiguo paso a paso? 

Cómo reforzar un forjado de madera antiguo

Paso 1: Comprobar el estado actual del forjado 

Este es el paso más importante y no puede dejar de ser lo primero que hagas. La inspección te permitirá saber cuál es el método que debes emplear para reforzar el forjado. De hecho, es posible que la inspección te ayude a determinar que el forjado todavía se encuentra en perfecto estado y que en realidad no es necesaria ninguna labor de rehabilitación. 

Es fundamental inspeccionar con mucho cuidado esas zonas que se encuentran en áreas más húmedas de la vivienda o edificio, como el baño o cocina. 

Una primera revisión puede darte orientación, pero si es posible para conocer mejor su estado, puedes revisar la cara inferior del forjado. 

Paso 2: Eliminar las cargas de la madera 

Una peculiaridad que tiene la madera es que cuando se elimina la carga o el peso que la deformó recupera un gran porcentaje de su forma original. Por supuesto, nunca volverá a su forma original por completo. 

Entonces, podemos aprovechar esta cualidad eliminando toda la carga que sea posible antes de empezar con las labores de refuerzo. Además, si es posible, podrías dejar la madera sin esta carga, por un tiempo antes de reforzar para que logre recuperar su forma: solados, tabiquería, capas de compresión… Toda la carga extra debería ir fuera, puede haber casos en que sea necesario incluso retirar el entrevigado. 

Paso 3: Brindar protección contra la humedad 

La humedad es uno de los peores enemigos de la madera, pues hace que se produzca la pudrición de este elemento, además, crea las condiciones que tanto le encantan a xilófagos como las termitas. 

Debido a esto, proteger los forjados contra la humedad debe ser uno de tus primeros objetivos, ten en cuenta que estás a punto de verter una capa de hormigón fresco sobre esta y el mismo está compuesto en gran parte por agua. 

Una gran idea para evitar el contacto del agua con la madera es poner una capa de plástico que actúe como barrera entre el forjado y el concreto. Por supuesto, el plástico debe estar correctamente acomodado para que el hormigón no penetre por ningún lado. Afortunadamente, el plástico no actuará como una separación mecánica, por lo cual, no impedirá que la madera y el concreto actúen en conjunto. 

Paso 4: Colocar conectores 

El método que tradicionalmente se utiliza en el mundo de la construcción y albañilería para la aplicación de refuerzos en un forjado de madera, es aplicar una capa de concreto encima de este. No obstante, cuando no se aplican o colocan conectores, la capa de concreto no es menos que inútil. 

De hecho, el concreto resulta contraproducente y lo que hace es producir sobrecarga en el área haciendo que la madera se deforme por el peso. Aquí es donde entran en juego los conectores. 

Los conectores son elementos de metal de gran tamaño que se deben atornillar en la madera, dejando que una parte de estos sobresalga para que entre en contacto con el concreto. Específicamente esa parte que sobresale tiene el propósito de funcionar como una especie de anclaje, que se encarga de hacer que el peso se distribuya equitativamente entre la madera y el hormigón. De este modo, impedimos que cualquiera de los dos se deforme.

Por otro lado, como una solución para brindar una mayor estabilidad estructural, además de los conectores, también se pone una malla de acero antes de verter el concreto. Este elemento también nos ayuda a evitar las fisuras del hormigón por retracción. 

Paso 5: Verter el concreto 

La losa de hormigón es el último paso en el refuerzo de un forjado de madera antiguo. 

Lo primero que debemos tener en cuenta en este paso es que la malla de acero o de hierro debe estar posicionada en ⅓ superior del espesor de la losa de concreto. No es necesario que esté soldada a los conectores, pero podemos aprovechar estos para apoyar la malla. 

Con respecto al espesor del hormigón, por lo general no es necesario siquiera que llegue a los 10 centímetros, con 8 centímetros podría ser suficiente. 

Alternativas para reforzar un forjado de madera antiguo 

Como pudiste darte cuenta el refuerzo de un forjado de madera consiste en la aplicación de una losa de concreto cuya función es colaborar con el forjado y otorgarle la horizontalidad que ha perdido. 

Cuando esta losa de hormigón no se coloca de la manera correcta (no se usan conectores, mallado de hierro o no se protege de la humedad), lo único que habremos hecho es colocar un peso muerto sobre los forjados y la madera terminará por no soportar ese peso. Esto significa que es cuestión de tiempo para que la madera se deforme por la tensión. El resultado final que conseguiremos serán forjados dañados por haber realizado una obra de rehabilitación equivocada. 

El daño se produce principalmente porque el forjado y la losa no absorben en conjunto el esfuerzo resatante. Resulta que la carga cae directamente sobre la madera y no se distribuye en la loza del refuerzo. Si este es tu caso e hiciste una rehabilitación equivocada en el pasado, debes saber que no es necesario demoler los forjados y sustituirlos por completo. De hecho, es suficiente con retirar la losa de concreto y aplicar un nuevo refuerzo, pero esta vez siguiendo los pasos que indicamos en este guía. 

En caso de que todo indique la madera no será capaz de sostener el peso del nuevo refuerzo, aconsejamos apear hasta que el concreto esté endurecido y sea capaz de aportar resistencia a los forjados. 

No olvides descargar el forjado antes de aplicar el refuerzo para que la madera recupere su forma.